La fuga de información es considerada como el problema
principal para que las empresas tengan riesgos.
Estos son los principios básicos que las empresas deben
considerar para una buena protección.
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- Definirás una
política de seguridad: Es el documento que rige toda la seguridad de la
información en la compañía. Se recomienda que no sea muy extensa (ningún
empleado podrá comprometerse con un documento excesivamente extenso), que sea
realista (pedirle a los empleados cosas posibles para mantener la credibilidad)
y que se les de valor. Es preferible, además, que las mismas sean entregadas a
los empleados por los altos cargos o por el departamento de Recursos Humanos,
en lugar del soporte técnico de IT, para que le asignen mayor importancia.
- Utilizarás tecnologías de seguridad: Son la base de la
seguridad de la información en la empresa. Una red que no cuente con protección
antivirus, un firewall o una herramienta antispam estará demasiado expuesta
como para cubrir la protección con otros controles. Según lo presentado en el
ESET Security Report Latinoamérica, el 38% de las empresas de la región se
infectaron con malware el último año.
- Educarás a tus usuarios: Los usuarios técnicos o del
departamento de IT suelen ser omitidos en este tipo de iniciativas, como si
estuviera comprobado que están menos expuestos a las amenazas informáticas.
Según las estadísticas de ESET,el 45% de los ataques informáticos detectados en la región
utiliza técnicas de Ingeniería Social- es decir, que atentan contra el
desconocimiento del usuario para infectarlo. Por ello, es fundamental que toda
la empresa forme parte de los procesos de educación y capacitación.
- Controlarás el acceso físico a la información: La seguridad
de la información no es un problema que deba abarcar sólo la información
virtual, sino también los soportes físicos donde ésta es almacenada. ¿Dónde
están los servidores? ¿Quién tiene acceso a éstos? Sin lugar a dudas, el acceso
físico es fundamental. También deben ser considerados en este aspecto los datos
impresos, el acceso físico a oficinas con información confidencial (el gerente,
el contador, etc.) o el acceso a las impresoras.
- Actualizarás tu software: Las vulnerabilidades de software
son la puerta de acceso a muchos ataques que atentan contra la organización.
Según el informe sobre el estado del malware en Latinoamérica elaborado por
ESET, el 41% de los dispositivos USB están infectados y el 17% del malware
utilizan explotación de vulnerabilidades. Mantener tanto el sistema operativo
como el resto de las aplicaciones con los últimos parches de seguridad, es una
medida de seguridad indispensable.
- No utilizarás a IT como tu equipo de Seguridad Informática:
Es uno de los errores más frecuentes, por lo que es importante recordar que la
seguridad no es un problema meramente tecnológico. Debe existir un área cuyo
único objetivo sea la seguridad de la información para que ésta no pueda ser
relegada por otros objetivos asociados a la usabilidad, como por ejemplo la
instalación y puesta a punto de determinado servicio, según las necesidades
comerciales.
- No usarás usuarios administrativos: De esta forma, una
intrusión al sistema estará limitada en cuánto al daño que pueda causar en el
mismo.
- No invertirás dinero en seguridad sin un plan adecuado: La
seguridad debe ser concebida para proteger la información y, por ende, el
negocio. Hacer inversiones en seguridad sin medir el valor de la información
que se está protegiendo y la probabilidad de pérdidas por incidentes puede
derivar en dinero mal invertido o, básicamente, en dinero perdido.
- No terminarás un proyecto en seguridad: La seguridad debe
ser concebida como un proceso continuo, no como un proyecto con inicio y fin.
Es cierto que pequeñas implementaciones de los controles pueden necesitar de
proyectos, pero la protección general de la información es una necesidad
permanente del negocio que debe encontrarse en mejora continua.
- No subestimarás a la seguridad de la información: Entender
el valor que asigna al negocio tener la información protegida es clave. Muchas empresas, especialmente las pequeñas y
medianas, no pueden recuperarse de un incidente de gravedad contra la seguridad
de la información.